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Políticas de Protección Cultural en Corea: Patrimonio Cultural Intangible y Personajes "Tesoro Nacional"

Por YANG Jongsung


Capítulo 2: Estudios sobre el Folclor Coreano

1. La Historia Moderna y la Folclorología en Corea

Los intelectuales coreanos de la dinastía Joseon (1392-1910) veían a Corea como parte de un orden del mundo de Asia oriental. Esa idea se desvaneció con el colapso de ese orden mundial hacia finales del siglo XIX, pero hasta esa época los intelectuales coreanos y los oficiales gubernamentales aceptaban y adoptaban en gran medida la cultura china (Deuchler 1992). Sin embargo la cultura coreana se distingue de las de otros países de Asia oriental y su historia lo demuestra a través de sus propias características ideológicas.

El estudio del folclor en Corea ha sido dirigido por diferentes corrientes intelectuales basadas en los cambios e influencias políticas. Al igual que otros países de Asia oriental, los estudios folclorológicos coreanos también se han enfocado en lo nacional, al igual que los folclorólogos chinos han estudiado el folclor chino y los folclorólogos japoneses han estudiado el folclor japonés (Janelli 1986). Históricamente los estudios sobre el folclor en Corea estaban basados en el nacionalismo de sus primeros investigadores, la primera generación de estudiosos coreanos del folclor. Choe Nam-son, Yi Nung-hwa, Son Chin-tae, Song Sok-ha y Yim Suk-jay comenzaron su trabajo durante la ocupación colonial japonesa (1910-1945), y así el nacionalismo fue una parte esencial de la investigación folclorológica (Janelli 1986; Robinson 1988: 80-81). Excepto por Song, estos estudiosos se concentraron en el chamanismo coreano (una religión nativa de Corea) con propósitos nacionalistas, viendo al chamanismo como una religión puramente coreana y sinónimo de conceptos de patrimonio nacional, aunque también eran conscientes de la existencia del chamanismo fuera de Corea. Choe Nam-son por ejemplo, veía a Corea como el centro de un complejo cultural antiguo basado en el chamanismo, que posteriormente se extendiera a sociedad vecinas. (Choe no estaba tratando de separar Corea de Japón sino que los incluía dentro de un complejo cultural antiguo en el cual Corea era la sociedad dominante).

Durante la ocupación japonesa (1910-1945) la investigación folclorológica coreana se centró principalmente en gut (rituales chamánicos) y era de tipo nacionalista ya que gut son rituales de una religión nativa coreana. Estos primeros folcloristas hicieron énfasis en el origen de la nación y en su religión nativa -el chamanismo coreano- con el fin de separar culturalmente a Corea de Japón (Janelli 1986; Janelli y Janelli 1989). Entre muchos investigadores existe todavía la idea de que el chamanismo coreano es inseparable de la identidad coreana. Por tanto aparte de las necesidades históricas y políticas, desde el comienzo los estudios folclóricos coreanos han estado relacionados a asuntos del nacionalismo, ya sea en el nuevo movimiento cultural por una nación independiente antes de 1945, o en el movimiento cultural para la preservación cultural después de 1945.

Las políticas coloniales hacia la cultura son dignas de mencionar, ya que estas afectaron la atmósfera de los especialistas que estaban trabajando en la cultura. Al comienzo del período colonial, el gobierno colonial japonés reprimió con intensidad las expresiones culturales coreanas, incluyendo la investigación y la representación de las artes escénicas tradicionales. Sin embargo, la intensidad de la represión japonesa sobre la cultura coreana varió con el paso de los años. En los años 20 y comienzo de los 30 fue un período de relativa relajación, ocasionado principalmente por el Movimiento del 1 de Marzo de 1919, y determinado por los cambios en Japón. Japón explotó económicamente a Corea al tiempo que la transformaba culturalmente (Grazdanzev 1944). Bajo la política de asimilación cultural del período colonial japonés, Corea fue reformada y japonizada (Kim Un-tae 1986:6). Más aun, el gobierno colonial restringió o prohibió por completo las actividades culturales -particularmente expresiones de carácter espiritual chamanístico- en artes escénicas, que estuvieran ligadas con la identidad cultural coreana (Kim Un-tae 1986: 24-29). La política de asimilación cultural colonial promovió una identidad japonesa al tiempo que negaba la tradición coreana: los japoneses exigían el uso exclusivo de tan solo la lengua japonesa, el cambio de los apellidos coreanos por apellidos japoneses, y la oración en los santuarios shintoístas (la religión japonesa).

Mientras que las autoridades japonesas trataban de destruir la cultura japonesa durante la ocupación (1910-1945), sinmunhwa undong (el nuevo movimiento cultural) trataba de luchar contra el poder colonial japonés a través de cambios sociales. Este movimiento fue dirigido por intelectuales que habían sido influenciados por los escritos dela escuela de silhak (aprendizaje práctico) (In Kwon-hwan 1978: 7-47). Más que luchar por el reemplazo del gobierno colonial japonés por el sistema preexistente, estos intelectuales silhak eran conscientes de la corrupción del gobierno imperial coreano, y por tanto daban importancia al desarrollo cultural venido de occidente de tal forma que Corea podría llegar a democratizarse y modernizarse.

Silhak fue dirigido por silhakpa (intelectuales de aprendizaje práctico) con el fin de mejorar las condiciones políticas, sociales y económicas a través de medios prácticos más que filosóficos. Durante los siglos XVII y XVIII, los intelectuales silhak quienes habían establecido esta escuela, rechazaron las posiciones del gobierno y escribieron sobre una amplia gama de temas no solo sobre asuntos sociales, económicos y políticos, sino también sobre temas culturales, agrícolas y sociales. Estos intelectuales del aprendizaje práctico con el tiempo rechazaron las condiciones de vida tradicionales y la cultura las cuales estaban dominadas por la ideología confucianista. Esto marcó el comienzo del nuevo movimiento cultural previo a 1945. De esta forma durante el período colonial japonés los intelectuales descendientes de los silhakpa estaban siguiendo una tradición de rebelión cultural de siglos de existencia. Fue en esta atmósfera cuando floreció la investigación folclorológica coreana.

Al tiempo que la asimilación cultural japonesa destruía gran parte de la cultura coreana, el nuevo movimiento cultural dirigido por los intelectuales contemporáneos silhak cambiada el punto focal del nuevo movimiento cultural hacia el movimiento de independencia nacional (Cho Yong-man 1982: 5). Este nuevo movimiento cultural por la independencia de Corea trató de occidentalizar a Corea tan rápido como fuera posible (Cho Yong-man 1982: 6). Este busca la adaptación no solo de la ideología occidental sino también de los estilos de vida occidentales, tales como la ropa, la comida y la interacción social.