Artes Escénicas de Corea
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Este es un proyecto académico que pretende proporcionar información sobre la historia, características y situación actual de las artes escénicas de Corea tanto tradicionales como contemporáneas. El sitio está en construcción y en continuo desarrollo.

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Políticas de Protección Cultural en Corea: Patrimonio Cultural Intangible y Personajes "Tesoro Nacional"

Por YANG Jongsung

 

 

2. Introducción (II)

 

   Tradiciones orales tales como cuentos folclóricos se convierten con frecuencia en historias o leyendas de héroes con el fin de que correspondan con una ideología política especifica. El proceso de manipulación del folclor oral para legitimizar las políticas del Socialismo Nacionalista en la Alemania Nazi contribuyó enormemente a ese régimen (Kamenetsky 1972). Adicionalmente eventos culturales tales como festivales, espectáculos, exposiciones o presentaciones publicas son usadas con frecuencia para legitimizar las políticas y para fortalecer el poder de una administración (Byrne 1987). Las presentaciones publicas parecen ser hechas para su propio beneficio por parte de un gobierno o una institución pero no obstante son hechas con el fin de mostrar o fortalecer el poder de un régimen. Los festivales nacionales o internacionales son una buena ocasión para que estas poderosas vitrinas muestren muestren la cultura tradicional no solamente a audiencias nacionales sino también a audiencias internacionales. Los Olímpicos Nazis (Byrne 1987; Mandell 1971), los Olímpicos de Munich (Mandell 1991) o los Olímpicos de Seúl (Yang Jongsung 1989b y 1990) son ejemplos típicos de festivales internacionales que proporcionaron una plataforma para la interacción entre el folclor y la política.

 

   La interacción del folclor y la política, por su naturaleza, envuelve cuestiones ideológicas (Bauman 1992a: xvi) en términos de nacionalismo o romanticismo. Orvar Lofgren define el nacionalismo como una ideología política diciendo que las culturas nacionales con frecuencia "contienen una mezcla de elementos normativos y descriptivos" (Lofgren 1988: 22). El presente estudio discute e ilustra cómo Corea no es la excepción a esta definición. Desde una perspectiva folclorista, el nacionalismo esta frecuentemente asociado con nacionalismo cultural, lo que es generalmente expresado en las culturas nacionales, tesoros nacionales, héroes nacionales y cualquier género del folclor construido para uso ideológico y político.

 

   Los folcloristas han estudiado diferentes ejemplos del fenómeno internacional del uso del folclor o de intérpretes folclóricos con propósitos ideológicos o políticos en términos de movimientos culturales, manipulación gubernamental para legitimación, movimientos de independencia o herramientas educativas (Byrne 1987; Choi Chungmoo 1987; Dorson 1965; Eminov 1975; Evans 1988; Herzfeld 1982; Oinas 1975 y 1978; Stoklund 1989; Thiers 1987; Tuohy 1991; Wilson 1973, 1975 y 1976). Estos estudios cubren situaciones tanto en oriente como en occidente tanto en países desarrollados o en proceso de desarrollo. También hay casos en los que la política e ideología del folclor son esenciales pero con el propósito de usar al folclor y a sus intérpretes para propósitos políticos e ideológicos se deben recrear las formas y sus intérpretes deben ser controlados o beneficiados de alguna manera.

 

   La tradición folclórica -ya sea en representación o en contexto- no solo es la continuación de períodos anteriores sino que también se produce y reproduce en la vida diaria (Abrahams 1971; Bauman 1971; Ben-Amos 1971). Las interpretaciones en sí son siempre cambiantes y con una cualidad no estática que depende del intérprete, el público, el tiempo, el espacio, el propósito y el entorno social. Como Bauman (1977: 38) afirma: La "cualidad emergente de la interpretación reside en la interacción entre los recursos de la comunicación, la competencia individual y los logros de los participantes (incluyendo al público) dentro del contexto de situaciones particulares". Dentro de esta visión de la interpretación, los "portadores de la tradición" (Bauman 1971: 33) crean y recrean la tradición en el discurso o en la interpretación diaria (Bauman y Briggs 1990; Briggs y Bauman 1992c; Stoeltje 1993). La tradición constantemente cambia, se transforma y responde a la dinámica de las necesidades del momento.

 

   Por otro lado las funciones institucionalizadas tienen una forma, discurso y producción "estática" y constante. Stoeltje (1993) tiene a la forma, discurso y producción modelados como un entendimiento del poder en la representación del folclor y en la práctica del poder producido en la política. Es decir que tanto la representación como la política tiene su campo individual de poder. Cuando la representación es institucionalizada y controlada por un grupo político reinante, ese grupo en turno controla el poder único de la representación para que se ciña a sus propósitos políticos cualesquiera sean estos. Cuando se da la institucionalización la representación pierde mucho de su poder y efecto originales. Sin embargo esto podría producir un resultado negativo inevitable para la supervivencia cultural.

 

   El envolvimiento político de culturas tradicionales está relacionado con o motivado por el desarrollo económico (Picard 1993; Walton 1993) en muchos países en desarrollo (O'Grady 1982). Un asunto es el desarrollo económico que trae la necesidad de una protección cultural. En Corea del Sur el desarrollo económico significó la industrialización y la occidentalización. La protección cultural fue establecida para preservar la cultura tradicional frente a las contrapartes occidentales a veces más de moda, por ejemplo, como símbolos de la cultura tradicional coreana como un medio de preservar la identidad nacional. Una vez que se estableció dicha protección puede surgir otra parte del desarrollo económico y es la explotación de la cultura tradicional como contribución a la economía de una nación. El poder de la producción de espectáculos folclóricos para concursos, presentaciones o exhibiciones por parte de productores culturales, promotores culturales o creadores de leyes pueden relacionarse de alguna forma con la promoción del turismo o de otros intereses comerciales y más aun con propósitos económicos mas poderosos. Además los miembros del estado quienes derivan gran parte del apoyo de poderes foráneos pueden sentirse comprometidos y buscar reforzar las credenciales nacionalistas (y la legitimidad) promoviendo el folclor.

 

   Los beneficios económicos de las representaciones folclóricas (Kirshenblatt-Gimblett y Bruner 1992) a partir de tentativas económicas tales como la promoción del turismo (Evans-Pritchard 1993) pueden ser uno de los objetos de las economías en desarrollo (de Kadt 1979; Moeran 1984). La transformación de la tradición como un resultado de las políticas culturales nacionales con una mirada hacia la economía es un fenómeno particular en los países en desarrollo. En estos países el folclor tangible e intangible es formado y reformado, y creado y recreado con el fin de encontrar un lugar en las tiendas de departamentos y en los mercados, en escenarios y en sitios de turistas tanto nacional como internacionalmente.