Artes Escénicas de Corea
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Este es un proyecto académico que pretende proporcionar información sobre la historia, características y situación actual de las artes escénicas de Corea tanto tradicionales como contemporáneas. El sitio está en construcción y en continuo desarrollo.

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La Música Ritual Shamánica en Corea

por Lee Yong-shik

 

 

Capítulo 2: Del Centro a la Periferia y la Cultura Nacional

 

2.3. Culto periférico: las Dinastías Goryeo (918-1392) y Joseon (1392-1910) y la Ocupación Japonesa (1910-1945)

 

   Durante la dinastía Goryeo (918-1392), el shamanismo estaba activo al lado del budismo, el cual se convirtió en la religión del estado luego de su introducción en Corea hacia finales del siglo IV. Goryeosa (Historia de Goryeo) nos cuenta que existían rituales del estado para pedir la lluvia y que estos incluían la participación de muchos shamanes. El rey fundador de la dinastía, Taejo (r. 918-943) decretó en su "Diez Mandatos" el mantener dos rituales estatales: el yeondeunghoe, una dedicación a Buda, y el palgwanhoe, un ritual shamánico en honor al Rey Celestial y a cinco famosas montañas y ríos (Kim I.H. 1988: 13; Yu T.S. 1975: 130-140). Estos rituales ceremoniales son similares a los rituales shamánicos contemporáneos en cuanto a que estos invocan "la bendición y protección terrenales más que la salvación en otro mundo" (Kim I.H. 1988: 13).

 

   Durante la dinastía Goryeo se inició la opresión gubernamental hacia el shamanismo debido a la creciente influencia del Neo-confucianismo. Esta religión extranjera había sido introducida a la corte Goryeo durante el siglo XII y posteriormente se convirtió en la base del sistema administrativo del estado. La burocracia, armada con la ideología confuciana, suprimió al shamanismo catalogándolo como superstición. Una página en el Goryeosa dice:

 

   An Hyang fue nombrado alcalde de la ciudad de Sangju. En esa época habían dos shamanas. Ellas adoraban a las deidades místicas y deslumbraban a la gente con su religión. Ellas, "cruzando las áreas" (es decir viajando al otro mundo), invitaban a las deidades con sus voces (su canción) y pretendían que los dioses en gongjung (lit. "el aire", es decir "el cielo") estaban expresando su enojo. Aquellos que escuchaban la voz, incluyendo a los funcionarios, adoraban a los dioses. Cuando llegaron a la ciudad de Sangju, An Hyang las arrestó y las castigó con severidad. Las shamanes asustaron a la gente al pretender ser las mensajeras de los dioses. An Hyang no se preocupó por ellas (Yi N.H. 1927a: 39, mi traducción).

 

   Los shamanes, a pesar de la opresión por parte de las clases altas, siguieron presidiendo los rituales shamánicos en la corte y en los santuarios aldeanos. Un magistrado local envió una carta al rey pudiéndole prohibir las actividades shamánicas:

 

   El gobierno contrató varias shamanas, talentosas en el canto y en la danza, y las ubicó en el palacio en 1299. Ellas visten trajes de seda y gorros decorados con cola de caballo y son conocidas como namjang (actores masculinos). Ellas enseñan nuevas canciones.

 

   Hay gente que viste trajes nuevo y que va de cacería. Cuando regresan al palacio en la noche tocan el saenghwang (órgano de boca), cantan, tocan tambores y danzan. A esto se le conoce como mugyeokhui (entretenimiento de los y las shamanes).

 

   No es apropiado tener shamanes en el país (Goryeo). Sin embargo hay innumerables santuarios llamados Byeolgieun en este país. La gente gasta mucho dinero para las alabanzas estaciónales a los ancestros y otros rituales en los santuarios. A pesar de las leyes de abstinencia de bebidas alcohólicas, los shamanes crean un pretexto diciendo que tienen permiso del estado, de tal forma que los oficiales locales no pueden controlarlos. Beben sin ninguna restricción, tocan los tambores y flautas y cantan y danzan en las calles. Debido a que la "actividad lasciva" prevalece en este país, por favor de la orden de prohibir dichas actividades y a los shamanes, excepto aquellos que están sancionados por la constitución (Yi N.H. 1927a: 42, mi traducción).

 

   Mugyeokhui era un ritual shamánico que se acompañaba con música y danza. Durante la dinastía Goryeo se tocaba un tambor y un saenghwang (órgano de boca); el saenghwang en la actualidad se toca exclusivamente en la música clásica de la corte y es obsoleto en las artes escénicas folclóricas.

 

   Un poema largo, titulado Nomupyeon (Sobre la Anciana Shamán), aparece en Donggukisanggukjip, una colección de escritos de Yi Gyu-bo (1168-1241), y cuenta la historia de una shamán anciana que fue expulsada de su casa en la ciudad capital de Gaeseong, en la actual capital provincial de Hwanghae. Dice así:

 

Existía una anciana shamán al este de mi hogar.

Ella llamaba todos los días a damas de la aristocracia.

Entonaba canciones lascivas y contaba historias de misterio.

Yo estaba tan molesta pero no puede hacer nada para expulsarla.

Afortunadamente fue obligada a irse lejos de la capital por orden del gobierno.

Estoy feliz, no por la calma del vecindario de mi barrio oriental,

sino por haberme purificado del estado y de la gente que seguirá la antigua costumbre.

En Haedong ("mar oriental" que quiere decir Corea) no prohibieron la tradición (del shamán).

Ellas son llamadas mu y ellos, gyeok.

Dicen que los dioses descienden hasta sus cuerpos.

Cuando los escucho no puedo mas que mirar y reír.

La shamán que atrae gente en la casa del lado

tiene casi cincuenta años y está arrugada y su cabello es gris.

Las damas de familias aristócratas (se reúnen) como nubes

y la puerta (de la casa de la shamán) se llena con zapatos de cuero.

Aquellas que entran y salen del recinto se estrellan contra las cabezas y hombros de las demás.

Sus susurros son como el sonido del pájaro.

Las palabras se hacen más rápidas.

Cuando una de las predicciones es correcta, la gente estúpida le hace a la shamán una mirada de admiración y respeto.

Sus estómagos están llenos de bebidas alcohólicas de diversos sabores,

y la cabeza de la shamán alcanza la viga del techo cuando brinca.

El santuario hecho de madera es una casa pequeña de cinco ja de altura.

La shamán libremente se llama a si misma Jeseok (el Buda).

La Jeseok habita en yukcheon ("seis cielos"), no en su lugar indigente.

Sobre la pared pinturas de dioses, Chirwol seonggun (Reyes Sagrados de la Osa Mayor) y Guyoseong (Nieve Estrellas) están colgadas de marcos elaborados.

Los oficiales sagrados habitan en el cielo,

no te siguen hasta tu lugar.

Tu profetizas la muerte, el nacimiento, los infortunios y la suerte de la gente a tu antojo,

pero no conoces tu propio futuro.

Si te vas muy lejos, estaré complacida por el bien del estado.

La capital será purificada todos los días,

y no habrán más sonidos de los tambores ni el ruido de los golpes de los recipientes de agua.

(Yi N.H. 1927a: 45-50, mi traducción)

 

   Aunque este poema muestra el desprecio típico confuciano hacia el shamanismo, también contiene ricos detalles a cerca de los rituales shamánicos de la época que revelan una estrecha similaridad de aquellos rituales antiguos con el ritual contemporáneo, como será descrito a profundidad en los siguientes capítulos. Aquí es necesario destacar algunos detalles. La existencia de pinturas shamánicas colgadas en las paredes puede remontarse hasta al menos la dinastía Goryeo. Los nombre de algunos dioses, por ejemplo Jeseok, Chirwol soenggun y Guyoseong estaban presentes en el poema, sugiriendo que eran adorados en el ritual. La entrega de un mensaje divino por parte de la shamán (gongsu) ya existía en esa época. Los saltos de la shamán, tan altos que su cabeza llegaba hasta las vigas del techo, se conserva hasta la actualidad en las representaciones shamánicas.

 

   A pesar del rechazo al shamanismo entre los intelectuales racionalistas confucianos, este siguió disfrutando de prestigio no solo entre la gente común sino también entre las clases altas. Esto debió haber sido debido a la habilidad del shamanismo de incorporar aspectos del budismo, la religión del estado durante la dinastía Goryeo. Sin embargo, con la fundación de la dinastía Joseon en 1392, armada con el Neo-confucianismo como la ideología del gobierno, la situación cambió drásticamente. Los monjes budistas y los shamanes quienes eran considerados como de las clases altas durante la dinastía Goryeo fueron relegados a la clase más baja junto a los comerciantes, artesanos, carniceros y artistas ambulantes, clase conocida como cheonmin (descastados). Con el tiempo su libertad de movilidad fue restringida y se les prohibió el acceso a la capital y se les impidió presidir rituales públicos.

 

   La prevalencia del Neo-confucianismo fue tan extensa y tan profundamente asentada en la cultura a lo largo de la dinastía Joseon (1392-1910) que se convirtió no solamente en la ideología política esencial sino también en la filosofía moral de los coreanos. La dinastía Joseon adoptó una política oficial que buscaba erradicar el shamanismo, lanzando así una campaña sistemática a nivel nacional para perseguir a los shamanes y a sus seguidores. El confucianismo intensificó el ya creciente paternalismo, afectando actitudes hacia el anciano y también hacia la mujer. A medida que las mujeres eran cada vez más excluidas de la participación en áreas tales como la educación y las actividades sociales con los hombres, una de las pocas vías posibles para su autorealización fue el shamanismo (Chang C.K. 1988: 32). Como resultado, el gobierno inadvertidamente hizo el papel de shamán más accesible a las mujeres. Debido a que el shamanismo permaneció como una fuerza persistente en la vida de los coreanos a pesar de la opresión oficial, este le proporcionó a sus especialistas femeninas una vía inesperadamente poderosa para continuar su influencia dentro de la sociedad (Kim-Harvey 1979: 3).

 

   A pesar de la persecución gubernamental, el shamanismo perduró no solo entre la gente común sino también entre las familias reales a lo largo de toda la dinastía Joseon. En Joseonwangjosillok (Anales de la Dinastía Joseon) el décimo rey, Yeonsangun (r. 1494-1506), fue descrito como alguien que posiblemente estaba sufriendo de una enfermedad por posesión. Durante su reinado prevalecieron los rituales shamánicos en la corte. Un ritual shamán, acompañado por diferentes instrumentos musicales tales como el tambor y el tungso (flauta vertical larga de bambú) es descrito por los oficiales en una página del Yeonsangunilgi (Diario del Rey Yeonsan):

 

   Escuchamos los sonidos de tambores en el palacio y pedimos a las cortesanas que averiguaran. Cuatro o cinco shamanas estaban tocando los tambores y el tungso en el jardín del palacio y estaban llevando a cabo un ritual a gran escala. No tenemos ninguna idea de para quien se estaba realizando el ritual pero nos atrevemos a decir que no es apropiado realizar un ritual en forma tan ruidosa en el palacio (Yi N.H. 1927a: 62, mi traducción).

 

   Se describen muchos relatos de rituales shamánicos acompañados por tambor y flauta y realizados a lo largo y ancho del país en los Anales de la Dinastía Joseon. Song Hyeon, uno de los compiladores de un famoso libro de teoría musical, el Akhakgwebeom, hizo reportes de prácticas shamánicas al rey en 1478:

 

   La gente alaba a los espíritus como si fuera una competencia. Cuando escuchan las palabras del shamán a cerca de su destino, gastan mucho dinero para obtener las pinturas del shamán. Invitan a los espíritus a sus casas, van a escuchar el gongchang ("canción vacía" que quiere decir mensaje divino o gongsu), llevan a cabo rituales en los santuarios Seonghwang, e incluso ofrecen sus esclavos al shamán. Tales prácticas son ampliamente usadas a pesar de la prohibición gubernamental. Su Majestad reconoce el daño que hacen y debería ordenar de que sean sacados de la capital. Los principios oficiales se han degradado tanto que (los shamanes son) libres de venir a la capital por estos días. Los shamanes engañan a las damas con palabras mágicas y consumen comida y alcohol con el fin de prevenir la mala suerte y las enfermedades. Incluso las damas de familias aristócratas dan la bienvenida a los shamanes y no sienten vergüenza de las prácticas lascivas. He oído que todavía no han castigado a nadie. El sonido de los tambores y flautas y del canto y la danza resuena indefinidamente en las calles y callejones. ...Tenemos el Seongsu cheong (un instituto oficial para prácticas de alabanza) en cada pueblo y hacemos el Gieun (uno de los rituales shamanes aprobados) en la primavera y el otoño. No es apropiado prohibir el culto de la gente común (si permitimos la presencia de un Seongsu cheong). No podemos preservar el ye ("rectitud") si sigue existiendo el Seongsu cheong. Sus dioses no son los apropiados y el culto (a los espíritus) no es el correcto. Su Majestad debería abolirlos y así hacer lo correcto. Me atrevo a pedirle a Su Majestad que purifique las tradiciones lascivas y que prohíba las costumbres vulgares en nombre de la sabiduría real (Yi N.H. 1927a: 74-75, mi traducción).

 

   Kwon Hong, el Gobernador de la provincia de Jeolla, también estaba descontento con los rituales shamánicos y envió una carta al rey en 1513:

 

   Hay costumbres vulgares en esta provincia. Aquellos que son llamados geosa en cuanto a hombres y hoesa en cuanto a mujeres no tienen que ver con las labores agrícolas sino que disfrutan de actividades vulgares. Ellos deberían ser abolidos por ley ya que arruinan la armonía social. La peor gente son los yangjung (shamanes hombres; en la actualidad este término se refiere a los acompañantes de un ritual shamánico en la costa oriental). Cuando hay un ritual ancestral en la aldea, el yangjung juega el papel principal, aunque hay yeomu (shamanas). Estos son tratados muy bien por las familias anfitrionas y por los clientes. Ellos complacen a los dioses con cantos y danza desde el amanecer hasta el anochecer. En este ritual se reúnen hombres y mujeres, conversan sobre temas sexuales y llevan a cabo actividades lascivas. La gente disfruta del ritual y ríen y le dan la mano a los shamanes. Algunas veces los jóvenes (shamanes hombres) sin barba se ponen ropa de mujer, se maquillan y entran libremente a las casas de la gente. Cuando oscurece, se apresuran al santuario junto con las shamanas y tienen relaciones sexuales con las damas y sus hijas. Es difícil de demostrar sus crímenes ya que son actividades secretas. Me temo que la costumbre lasciva prevalecerá ya que incluso las familias de clases altas disfrutan de ella (Yi N.H. 1927a: 75, mi traducción).

 

   Dos representaciones ilustradas muestran la transmisión consistente de la práctica de rituales shamánicos por siglos. Una pintura, titulada Munyeodo (Dibujo de una Shamana) de Sin Yun-bok (1758-?) muestra prácticas shamánicas en la Seúl de la época. La práctica ritual descrita en la pintura aparece sin modificación: los trajes del shamán y el implemento (abanico), los instrumentos acompañantes (tambor en forma de reloj de arena y el oboe cilíndrico de doble caña), los músicos y las clientas (Lee Y.S. 2000a). Parece que los hombres no participaban del ritual -un joven mira sobre el muro. Un libro de dibujos del siglo XIX titulado Mudang Naeryeok (Historia de una Shamán, autor desconocido) tiene doce páginas de pinturas de prácticas shamánicas en Seúl. La organización del ritual, los trajes shamánicos, los implementos y los músicos se mantienen igual en los rituales actuales en Seúl.

 

   Las mujeres de la clase alta eran las patrocinadoras del shamanismo. Una de las concubinas del rey en el siglo XVIII, Jang Huibin, fue condenada por haber sido influenciada por los shamanes en el palacio. La última reina de la dinastía Joseon, la Reina Min (1851-1895), quien fuera asesinada por los japoneses, trató de organizar a los shamanes coreanos dentro de una organización centralizada y nacional y también ascendió a su shamán favorita, Yi Chi-yeong, al rango de princesa, tratando de forzar a los "solemnes ancianos confucianos del estado a que le hicieran reverencia" (Clark 1929: 177). Kim-Harvey (1979: 21) estudió con una mujer shamán quien tenía la reputación de haber sido una shamán de "palacio" quien sirvió a la familia real durante los años de declive de la dinastía.

 

   Evidencia adicional de la influencia de los shamanes en los altos círculos del gobierno de la dinastía Joseon es proporcionada por el misionero americano Hormer B. Hulbert, en su descripción de la embajada anual enviada a Peking. Él escribe:

 

... antes de que comenzara los asistentes y subordinados llevaron a cabo una gran gut. Habría sido poco digno del enviado el tener algo que ver con tal tipo de superstición, pero hay razones para creer que una buena parte del costo fue pagado por él. ...La ceremonia fue en la forma de una pantomima, en la cual una de las mudang presentes personificó al enviado y a otro ministro de estado (Hulbert 1906: 419-420).

 

   Este relato da una idea de las representaciones shamánicas en el palacio. Las pantomimas de suplantaciones por parte del shamán también son usuales en los ritos shamánicos actuales.

 

   Yun Yee-heum (1997b: 190-191) argumenta que la razón por la cual el shamanismo perduró a pesar de la opresión gubernamental durante la dinastía Joseon recae en la naturaleza del shamanismo como una práctica que permite la realización de los deseos terrenales de la gente. Yun dice:

 

   Diferente a los sistemas de creencia establecidos (confucianismo y budismo), el shamanismo le ha proporcionado a los coreanos una forma de expresar sus necesidades diarias. En principio, el confucianismo plantea una visión del orden noble de la vida social, y el budismo ofrece a los creyentes la sabiduría para comprender el vacío y sin sentido de las cosas terrenales. Sin embargo ninguna religión ofrece una respuesta inmediata a las necesidades más básicas de la gente común, es decir, el alivio directo de la miseria de la vida diaria.

 

   Por esta razón práctica el confucianismo y el budismo han incorporado elementos del shamanismo dentro de sus propios sistemas religiosos. El confucianismo nunca ha excluido el punto de vista del shamanismo sobre la vida y la muerte. De hecho, los servicios confucianos a los ancestros siempre se han llevado a cabo dentro del contexto de un sistema de creencias shamánicas (Yun Y.H. 1997b: 191).

 

   En otras palabras, el shamanismo ha influenciado persistentemente sobre el confucianismo y el budismo y ha sido practicado por todos los estratos sociales en Corea, excepto entre la clase alta masculina reinante.

 

   La introducción del cristianismo hacia finales del siglo XIX jugó un papel importante en la percepción del shamanismo como superstición vulgar. Desde su primera llegada a la península los occidentales consideraron al shamanismo como superstición. Un occidental que visitó Corea a finales del siglo XIX escribió:

 

   Parece ser un hecho ahora el que los coreanos hayan renunciado en gran parte a esta adoración de imágenes. El budismo (que como entiende la gente común es simplemente una adoración a imágenes) ha perdido fuerza entre ellos. Los obsoletos santuarios que anteriormente contenían ídolos, han caído en desuso y han sido llenados con fetiches o pinturas. La gente de bajo nivel ha decaído, si puedo decirlo así, hasta las supersticiones shamánicas; mientras tanto las clases educadas, influenciadas hasta cierto punto por esta corriente del vulgo común, se han concentrado más bien en aspectos más culturales que se centraban en la Alabanza a los Ancestros (Polex 1895: 144).

 

   El punto de vista de los misioneros occidentales es especialmente importante ya que en el lapso de un siglo "el confucianismo no solamente ha sido forzado a tolerar la presencia de los católicos y otros cristianos en la península coreana sino que también ha sido desplazado a un segundo nivel" (Baker 1997: 128). El reconocimiento de otras religiones por parte de los cristianos coreanos fue influenciado en forma crucial por los misioneros occidentales. La mayoría de los cristianos coreanos consideran otras religiones, no solo el shamanismo sino también el confucianismo y el budismo, como superstición. Los protestantes contemporáneos ni siquiera llevan a cabo la alabanza tradicional confuciana a los ancestros.

 

   Durante la ocupación japonesa (1910-1945), el shamanismo perdió su posición como religión y se convirtió en tan solo una costumbre. Los investigadores -tanto japoneses como coreanos- comenzaron a tener un interés académico serio en el shamanismo. Los investigadores coreanos usaban el término musok (Jap. fuzoku; "costumbre shamánica") para designar al shamanismo. El término es peyorativo ya que sok significa costumbre, no religión. La mayoría de especialistas coreanos adoptaron el término musok luego de que el pionero en investigación sobre shamanismo, Yi Neung-hwa, lo usara en su famoso trabajo de 1927, Joseon musokgo (Estudio del Shamanismo Coreano). Además, Murayama (1929) usó el término "kijin" (Cor. gwisin; "espíritus") para designar a las deidades shamánicas -y la mayoría de los coreanos actuales también usan el término- y explicó que el shamanismo coreano demostró la falta de claridad y modernidad necesarias para Corea. Sin embargo, algunos especialistas coreanos no están contentos con el término y han tratado de encontrar palabras alternativas. Por ejemplo, otro de los primeros historiadores cuyo interés incluía el shamanismo, Son Jin-tae (1930), usó el término sin-gyo, una palabra compuesta de sin (dios) y gyo (religión). En pocas palabras, fueron los especialistas coreanos tales como Yi Neung-hwa, Choe Nam-seon y Son Jin-tae quienes primero reconocieron al shamanismo como el origen de la cultura coreana, y junto con sus intereses hicieron que los coreanos comenzaran a reconocer la identidad nacional a través del shamanismo.